Cómo hacer buenos personajes gordos

Hace poco fue 22 de diciembre, uno de los escasos días en los que la gente no solo quiere, sino que ruega porque le toque el gordo. Y esto se debe a que justo ese día del año, el Gordo es un premio cuantioso de la lotería navideña. Para el resto de gordos y gordas y durante el resto del año, la historia es otra, debido a la gran cantidad de prejuicios que habitan dentro del concepto de gordura. Y, como este 22 no he salido de pobre y tengo que seguir trabajando, como buen gordo que soy, he decidido tocar algo: el tema de la gordura (seguro que nadie se lo esperaba).

Mi intención no es meterme de lleno en un tema que, sin duda, necesitaría más de una entrada; lo que voy a tratar hoy es una pequeña parte del problema que va aplicada a la temática del blog: Cómo construir BUENOS personajes gordos.

Aquí es dónde mucha gente tal vez se pregunte: “¿En serio hace falta?” La respuesta será siempre un sí rotundo.

Los prejuicios con los que todos convivimos forman parte de nuestra cultura e, incluso si un autor se esfuerza por evitarlo, es bastante común que se filtren en nuestras obras. Los problemas de una sociedad se cuelan siempre en el trabajo de sus socios. Esto es así y cuanto antes lo reconozcamos, antes podremos corregir ciertos fallos.

En el caso de los personajes gordos dentro de la ficción, lo primero que te encuentras es una escasez enorme: apenas existen. Lo segundo es un gran vicio: el rol más común en el que los vas a encontrar es en el de villanos y monstruos. Lo tercero y último es que, tanto los anteriores como los pocos que se salvan de ser los malos rara vez no son ridiculizados dentro de las obras. Si traducimos esto a números, la conclusión es esta: apenas hay personajes gordos a los que mirar sin sentir que, de alguna manera, se están riendo de ti a través de ellos.

Igual que es importante tratar a los personajes femeninos y LGTB como se merecen, lo es también con los personajes gordos. En esta entrada no cabe el debate de si ser gordo es sano o no, ¡nos da igual! El tema es fomentar el respeto huyendo de tópicos y prejuicios insultantes, para que las personas que nos lean puedan disfrutar de nuestras historias, con independencia del tamaño de su cuerpo. Sin insultarles a través de nuestra obra, vaya.

¿Y cómo hacemos eso? Con ayuda de estos consejos que os dejo por aquí:

 

1º- Evita las reducciones al absurdo. O, como ya dije antes: trata a tus personajes gordos como tratarías a los que no lo son. Existen infinidad de personajes con sobrepeso más planos que un folio, solo porque sus creadores los han reducido a una única faceta (generalmente relacionada con la comida, como hablaré más tarde); pero resulta que las personas gordas somos igual de complejas que el resto. Tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos, objetivos en la vida (¡y no siempre tienen que ver con adelgazar exclusivamente!) y obstáculos propios (¡que no siempre tienen que ver con nuestro peso!).

Huelga decir que un personaje plano no es un personaje malo per se. Pero cuando la mayoria de personajes gordos son unidimensionales y su único rasgo es una exageración absurda de una faceta dañina, mal asunto.

2º- Intenta no dar rodeos al hablar de gordura. Tal vez ya te hayas dado cuenta de que no dejo de repetir la palabra gordo/a una y otra vez: esto es MUY importante. Este adjetivo está cargado de connotaciones negativas y es importante limpiarlas. La mejor forma de hacerlo (la única) es usarlo mucho, pero mucho, y en un contexto libre de esas implicaciones chungas. No hace falta que desaparezcan, basta con que se pueda usar la palabra sin que lo primero que se nos venga a la mente sea algo negativo. Igual que con la palabra delgado, bajo, alto, etc…

 

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Lillian Bustle lo explica genial en su charla TED.

 

3º- Aporta variedad de roles. Es decir, considerar la posibilidad de colocar a estos personajes fuera de los sitios donde han sido encajados a presión por los estereotipos y los tópicos. Las personas delgadas no están encasilladas en ningún rol: hay infinidad de personajes delgados que ocupan infinidad de puestos diferentes en la infinidad de historias que existen. La única forma de conseguir que la gente gorda desvincule su cuerpo del estereotipo de bufones/malos es mostrarle ejemplos de que existe algo más allá.

Es decir, si los personajes delgados pueden ser La astronauta o El mago y no La delgada o El delgado, permitamos que los personajes gordos sean algo más que El gordo o La gorda.

 

Procura que no se cuelen tus gustos estéticos a niveles tóxicos. Esto es algo que me he encontrado en todo tipo de formatos, pero es especialmente sangrante en videojuegos, series y pelis. Cuando paseamos por la calle, nos encontramos gente con todo tipo de cuerpos y aspectos; sin embargo, cuando nos paseamos por ciertas historias parece que solo existiera una única forma de cuerpo (siempre delgada). Nos podemos encontrar a gente con diferentes  colores de ojos y pelos; gente con brazos de más; con piel azul cerúleo o verde pistacho… pero todas, TODAS esas personas, incluso cuando pertenecen a especies diferentes, suelen ser representadas con el mismo tipo de cuerpo.

Y ahí, uno para de leer y se da cuenta de que el autor no está representando un mundo o una ambientación coherentes, sino aquello que él mismo disfrutaría viendo en una aplicación para ligar.

No hace falta que describáis cada persona que cruza la calle si no es necesario, lo importante es que os aseguréis de que no repetís constantemente el mismo tipo de cuerpo una y otra y otra vez siempre que tenéis que describir a alguien. Demostrad que esa misma variedad que nos encontramos en la calle se puede ver en vuestras historias.

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¿DONDE ESTAN LOS ELFOS GORDOS? QUE NO LOS VEO.

5º- Dejad que la peña gorda coma tranquila. Por favor. En serio. Ya basta con representar a los gordos como si solo fuéramos máquinas de tragar. Es irrespetuoso a muchos niveles. Primero porque es irreal: no todas las personas gordas engullimos sin parar, ni comemos exclusivamente durante todo lo que dura nuestra existencia. Segundo porque el tono en el que se trata siempre esto es un tono cómico y tener problemas de control al comer es de todo menos gracioso para quienes lo padecen. Duele mucho no poder parar de comer por la ansiedad, por ejemplo, y ver cómo la gente lo encuentra como algo gracioso. Los trastornos alimenticios, como cualquier tipo de enfermedad, hay que tratarlos con seriedad.

 

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Acabo de meter este pje gordo en mi novela, seguro que nadie se espera que coma como si no hubiera un mañana y de forma “cerda”.

6º Evitad los tópicos y los estereotipos, no solo a la hora de construir los personajes, sino también a la hora de elaborar su desarrollo. Ya nos conocemos de sobra a los típicos personajes que engordan y se vuelven una versión más triste de sí misma y, al contrario, los gordos cuyo desarrollo va centrado en cómo consiguen adelgazar y se vuelven una versión mejorada de sí misma. Dad a estos personajes la oportunidad de avanzar en vuestras tramas haciendo otras cosas. O, en caso de que queráis aprovechar estos temas más típicos, tratadlos con la profundidad y con el respeto propio: dadnos a los lectores una perspectiva nueva y menos humillante.

 

7º Y último: sobre el humor. Tal vez no me creáis, pero se pueden hacer chistes con personajes gordos (o todavía mejor: personajes gordos graciosos) sin humillarles por serlo y, de rebote, humillar a cada gordo de tu público. ¿Cómo? Evita los chistes dañinos y los gags que son tan típicos que, además, aburren: gordos con ropa que no es de su talla, barrigas al aire para hacer la gracia, mofas por las que tu personaje acabaría acomplejándose, chistes visuales de gordos atascados en sitios estrechos, etc…

He aquí una pequeña muestra de lo manido que está el tema:

 

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Inciso: Si tienes una maleta en la que pueden entrar animales del tamaño de un rinoceronte, plantéate además si tiene sentido que ese hombre gordo (que casualmente es el elemento cómico de la historia) se atasque al entrar. Sí, hablo de cierta película reciente cuyo nombre no os diré para no spoilearos y no, no encontré la imagen para añadirla a la galería.

Una buena forma de ayudarnos es hacer cómplice a nuestro personaje gordo: preguntarnos si él se reiría de cierta broma o no, o incluso plantearnos si podría ser él quien la hiciera. No es lo mismo una persona cualquiera soltando chistes de gordos para reírse de ellos, que un chiste hecho por el propio gordo para reírse de sí mismo. Bromear con nuestros defectos (o con lo que consideramos defectuoso en nosotros, aunque no lo sea) es una buena forma de aprender a convivir con ellos. Y dice mucho del personaje, todo sea dicho.

Estos son todos los consejos que tengo para vosotros, al menos de momento. Pero antes de cerrar la entrada, quiero recordaros que son solo unas pautas, no son ni mágicas ni 100% seguras. Tampoco son estrictas: puede que me haya dejado huecos sin cubrir y puede que existan matices que permitan que un personaje incumpla varios de los puntos sin convertirse en un insulto para nadie.

 

PD: Que una obra no trate bien a sus personajes gordos no la convierte en un bodrio infumable ni quiere decir que no podamos disfrutarla.

4 comentarios en “Cómo hacer buenos personajes gordos

  1. Buena entrada, las razones de cada pauta están explicadas de forma muy clara.

    También añadiría que otro cliché muy común es igualar gordura a descuido personal por defecto, cuando puede ser por enfermedad o porque simplemente la persona esté sana y sude de perder kilos si no le están dando problemas, o incluso si se los están dando y no quiere por cualquier razón. También que si uno está escribiendo algo desligado de nuestra cultura terrícola, como es el caso de ciencia ficción y fantasía, los cánones de belleza y rechazo corporal no tienen por qué ser los mismos y que de hecho se puede sacar jugo a base de cambiarlos, precisamente porque tenemos todos estos estereotipos tan mascados que ya saben a viejo.

    También tengo un par de preguntas/dudas:

    La primera es más en términos de escritura pura. ¿Hasta qué punto es gratuito o no escribir algún detalle en la descripción como que fulano gordo tiene que buscar una silla más grande, o que ésta cruje bajo su peso, o es simplemente descripción equiparable a decir que fulano muy delgado parece pequeño sentado en un trono grande, o que la ropa le cuelga muy holgada?

    La segunda es más bien una consulta de opinión. En la peli de Pitch Perfect hay un personaje llamado Amy la gorda (Fat Amy); es un mote que se pone explícitamente ella a sí misma. En palabras textuales cuando le preguntan sobre ello “para que zorras delgadas como tú no puedan decirlo a mis espaldas”. Lo lleva con cero complejos y es una tía con una confianza arrolladora, pero siempre hay debate en torno al tema ese. Es un personaje muy de comic relief, aunque más centrado en su carácter que en su peso (hace demasiado tiempo que vi la peli, pero me suena que aún así hay una proporción de chistes que sí, aunque generalmente dichos por ella misma).

    Hay quien se queja porque “ah, como lo dice ella misma de repente reírse de la gordura está bien o algo”, y hay quien dice que efectivamente, como lo dice ella y es decisión suya jugar con el típico chiste, que es un ejemplo positivo. ¿Qué opinas al respecto? (sin contexto de la peli si no la has visto a lo mejor es un poco difícil, sorry)

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    • Ay ❤ ❤ ❤

      Pues a la primera pregunta diría que depende de cada caso y de cómo acompaña la narrativa a las escenas. Lo suyo sería que fueran equiparables y no hubiera diferencia entre ambas, pero normalmente esos detalles con personajes gordos me los encuentro en un contexto de burla, muy a lo chascarrillo tipico de libro de 365 chistes. Hay casos que no y eso mola, pero es bastante raro.

      Sobre la segunda pregunta tengo el contexto porque me vi la peli y su secuela xD En la primera me gustó mucho Fat Amy, que el tema de su nombre era un mecanismo de defensa y que los chistes se centraban más en su forma de ser que en un simple "oh dios mio mírala está gorda". Por desgracia en la segunda parte eso se perdió muchísimo, hasta el punto de que la peli empieza con Fat Amy jodiendo un espectáculo, entre otros motivos, porque se sube en algo que no la puede sostener bien (un poco siguiendo con lo de la primera pregunta :_ ). Así que en la primera peli no lo vería como algo negativo, la peli no hace hincapié en que eso sea gracioso (si no recuerdo mal) y el comic relief viene por otras facetas suyas. En la segunda sí que veo mal al personaje porque incluso si la razón de que se llame Fat Amy es la misma, esta vez el guión sí está hecho para mofarse de ella por gorda.

      De todas formas no te guíes solo por lo que yo digo, que esto es muy visión + experiencia personales mías y a lo mejor me equivoco o estoy… ¿Biased? o lo que sea xD

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